La Psicología del Estrés: Lo Que Tu Cuerpo Te Está Tratando de Decir
- Catalina Gironza

- hace 7 horas
- 2 Min. de lectura
El estrés no es solo “ugh, estoy abrumado”; es literalmente tu sistema nervioso apretando el botón de emergencia antes de que tú mismo te des cuenta de que algo anda mal. En el momento en que tu cerebro detecta presión, tu sistema nervioso simpático entra en acción y te pone en modo de lucha o huida. Por eso tu corazón empieza a acelerarse, tu respiración se vuelve superficial o tu estómago se siente como si estuviera en una montaña rusa sin razón aparente. Estas sensaciones son marcadores somáticos, la forma en que tu cuerpo te dice: “Oye, algo no está bien”.
Pero como estamos tan acostumbrados a seguir adelante sin parar, la mayoría de las personas ignoran estas primeras señales de activación fisiológica hasta que ya están completamente sobrepasadas. Y cuando el estrés se queda demasiado tiempo, tu cerebro puede entrar en hipervigilancia, lo que significa que estás en alerta máxima incluso cuando no está pasando nada. Ahí es cuando aparecen los síntomas clásicos: irritabilidad, mente nublada, dolores de cabeza por tensión o esa mezcla caótica de estar agotado pero acelerado al mismo tiempo.
Tu cuerpo no está siendo dramático; está tratando de protegerte. Los estresores modernos —como fechas límite, presión social y notificaciones constantes— mantienen tu sistema activado mucho más tiempo del que fue diseñado para tolerar. El camino de regreso al equilibrio es activar tu sistema nervioso parasimpático, la parte encargada de calmar todo. Respiración lenta, grounding, estiramientos o incluso alejarte del teléfono por unos minutos pueden ayudar a bajar los niveles de cortisol y reiniciar tu ritmo interno.
El estrés no es un fracaso personal; es comunicación. Y cuando aprendes a descifrar lo que tu cuerpo está diciendo, dejas de reaccionar en piloto automático y empiezas a responder con claridad e intención.
.png)
Comentarios